Marcharse de casa, conocer una ciudad, empezar estudios nuevos y hacer amistades. Son muchas emociones que tendrás que sobrellevar de la mejor manera posible. Por todo esto, es importante que el sitio donde decidas vivir sea confortable para ti y puedas encontrar tu propio espacio en el que estudiar, disfrutar y preservar tu intimidad. En caso de que hayas elegido un piso compartido, deberás saber que no todo es tan malo como muchas veces nos lo pintan. Tras los pequeños roces de la convivencia, están un montón de experiencias que seguro, te enriquecerán personalmente.
No cabe duda de que has elegido la opción más económica de todas las que existen. Aunque los precios de la vivienda estén por las nubes, la solución para ahorrarnos un dinerillo es compartir piso con más compañeros. Teniendo en cuenta el número de habitaciones y las dimensiones de la vivienda, tendréis que hacer cálculos y ver cuanto os va a costar el alquiler cada mes.
La flexibilidad de horarios también es un buen motivo para elegir un piso compartido. Muchas veces en las residencias y colegios mayores se establecen unos horarios de entrada y salida, que a veces son difícilmente compaginables con tu vida social y extra-estudiantil. Viviendo en un piso compartido, podrás disponer en todo momento de tus horarios y decidir si quieres comer en casa, por ejemplo, o quedarte con tus compañeros. Detalles como este, pueden ayudarte a relajar tus horarios y a disponer de más tiempo libre para visitar museos, tiendas y cualquier rincón de la ciudad que merezca la pena ser visto.
La convivencia enriquece mucho. Vivir con personas que no conocías de antes puede ser un aliciente para ti. Intenta averiguar los gustos o aficiones de tus compañeros, respetando siempre su intimidad y espacios personales. Si aprendéis a hacerlo, quizás os encontréis en el comienzo de una buena amistad.
Nadie dijo que fuera fácil, pero es de justicia decir que para nada es imposible. Es interesante que desde el principio establezcáis normas para regular el mantenimiento del piso: limpieza, cocina, compra conjunta o separada, horarios, así como conocer las costumbres de los demás, para no molestarles.
En la mayoría de ocasiones los problemas se derivan del pasotismo de algunos compañeros a la hora de realizar tareas de limpieza o contribuir económicamente en los gastos. Estos detalles deben solucionarse lo antes posible, para evitar futuras discusiones y agravios comparativos con los demás miembros del grupo.
Es importante dejar las cosas claras desde un buen principio, así como decir lo que nos molesta en el momento justo. Todo esto, hará vuestra convivencia más armoniosa, para dedicaros en exclusiva a vuestros estudios y tiempo libre.