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La crisis obliga a más de 20.000 universitarios a compartir piso

13 Sep 2009

El próximo curso en la Universidad de Granada (UGR) no comenzará hasta principios de octubre –salvo para los que tengan que examinarse de asignaturas pendientes en septiembre–, pero lo cierto es que muchos de los 56.000 alumnos matriculados en la UGR ya han comenzado durante estos días de agosto a buscar alojamiento de cara al curso venidero. El bolsillo del estudiante de la UGR no destaca por ser opulento, por lo que si en pasadas épocas de mayor bonanza económica se primaba el alojamiento económico, actualmente, en plena recesión, se ha intensificado con más motivo la búsqueda de ´chollos´. Así lo explican fuentes de la Oficina de Gestión de Alojamientos de la UGR, que reconocen que se han "disparado" las solicitudes de información sobre pisos compartidos en la ciudad, aparentemente el tipo de alojamiento más económico para el alumno con pocos recursos.

Con aproximadamente 270 euros al mes –la tarifa varia en función, fundamentalmente, del barrio y del estado del piso– se puede disfrutar de una habitación en la ciudad, según explicaron desde la UGR. La institución estima, por ello, que unos 20.000 alumnos se decantarán durante el próximo curso por los pisos compartidos, es decir, casi la mitad del censo estudiantil de la institución.

Este cálculo es el resultante de sumar a la cifra de usuarios de pisos compartidos durante el pasado ejercicio académico, que excedía los 15.000, las numerosas peticiones de información sobre esta modalidad de alojamientos llegadas hasta las oficinas universitarias durante el verano. "La oferta de viviendas de alquiler de Granada y su cinturón es tan alta que puede dar cabida perfectamente a 20.000 jóvenes en pisos compartidos", precisaron desde una oficina que ofrece al joven una bolsa de viviendas pero que, en cualquier caso, sólo desempeña labores de asesoramiento sobre la oferta disponible. En ningún caso participa de las gestiones de contratación o tiene intereses en los arrendamientos.

La cifra de jóvenes que se deciden a compartir piso para ahorrar costes en Granada es elevada, pero no resulta exagerada si se tiene en cuenta que más de la mitad de los 56.000 alumnos que cursarán estudios en la institución durante el próximo curso proceden de fuera de la provincia. Es conocido, además, que muchas familias granadinas cuentan con el arrendamiento de estas viviendas como fuente de financiación para cuadrar sus cuentas domésticas.

Para los estudiantes que busquen un alojamiento incluso más barato existe otra fórmula: Compartir vivienda con una persona mayor. Se trata de un programa de voluntariado social que desarrolla el campus junto a la ONG Solidarios para el Desarrollo desde el curso 1991-1992 y que cuenta ya casi con medio centenar de participantes en Granada, una cifra que se puede incrementar a partir de septiembre merced a la elevada demanda de solicitudes recibidas últimamente, según explicaron desde la oficina. El campus granadino fue pionero en su aplicación en España.

La persona mayor que acoge al estudiante recibe 100 euros mensuales, en ayuda por los gastos ocasionados por el consumo de servicios domésticos que le pueda causar el estudiante. Por otro lado, el estudiante recibe una ayuda de 490 euros por curso, que se cobra en dos pagos (enero y junio).

El estudiante posee las comodidades de un piso compartido: una habitación para él solo, un baño y acceso a la cocina compartida. A cambio tiene que proporcionar compañía y cariño a la persona con la que convive, puesto que en la mayoría de los casos se trata de ancianos que se hallan solos. Además, debe realizar una serie de prestaciones como el acompañamiento al médico o las compras de alimentos o medicamentos.

Formar parte de este proyecto solidario y social exige "un alto grado de responsabilidad", ya que"las personas mayores no suelen aceptar que se llegue a altas horas de la madrugada todos los días o que se llene la casa de amigos", explicaron en la UGR. Para evitar problemas, los organizadores del programa realizan una preselección de los candidatos donde se valora además de temas académicos y monetarios, la motivación, los hábitos o la disponibilidad del estudiante.

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