12 Sep 2009
Vigo. - La pérdida de poder adquisitivo de los vigueses empieza a forzar cambios en el mercado inmobiliario. En uno de los meses que por tradición registran mayor movimiento debido al inicio del curso académico, la Asociación para el Fomento del Alquiler, Arrenta, advierte de un aumento de la oferta de pisos en régimen de alquiler de un 99 por ciento. La demanda existente demuestra que se generaliza la fórmula de reservar habitaciones en pisos compartidos, en su mayoría estudiantes o jóvenes con un primer empleo.
Los técnicos del grupo detectan un "fuerte incremento" de la oferta de dormitorios en pisos con más de un inquilino, una opción de alojamiento que se ha disparado en los últimos meses y que atribuyen a las dificultades para acceder a una hipoteca, las altas cuotas y el avance del desempleo.
El baremo de precios es muy amplio, pero Arrenda sitúa en 196 euros la renta media que deben desembolsar los vigueses para acceder a un piso compartido en el municipio. Los principales demandantes de este tipo de alojamiento son estudiantes, inmigrantes, "mileuristas" y separados o divorciados, siendo los propietarios normalmente solteros, parejas menores de cuarenta años sin hijos o pensionistas.
Otro de los cambios que debido a la crisis empiezan a notar es un estancamiento de los precios de la vivienda, con reducciones ya importantes en el mercado de alquiler. La oferta de pisos ha crecido exponencialmente con respecto al año pasado y este stock de vivienda favorece a los demandantes, que abonan hasta un 9 por ciento menos por su alquiler. Arrenda sitúa en 638 euros el coste medio de una propiedad en régimen de alquiler este mes de septiembre, frente a los 701 de hace un año exacto.
Y no es la cifra más baja alcanzada por los alquileres, que vivieron su peor época, según esta asociación, entre los meses de mayo y agosto, con precios de hasta 630 euros. Bajan las rentas pero tanto propietarios como inquilinos demandan cada vez más garantías de pago y de prestaciones, especialmente cuando el propietario acepta compartir él mismo el piso con los nuevos ocupantes. Ésta es otra de las novedades en el comportamiento de los vigueses que detectan los expertos de Arrenta, a los que se demanda cada vez con más frecuencia contratos de alquiler con cláusula arbitral, para solucionar conflictos evitando los gastos de la vía judicial.